Una hoja tiene dos caras. En esta pequeña verdad cabe uno de los objetos más extraordinarios vinculados con san Francisco. La chartula conservada en Asís lleva de un lado las Alabanzas al Dios Altísimo y del otro la bendición a fray León. Las notas de León identifican el contexto y ayudan a datarla en el Alverna, en septiembre de 1224.
La montaña de piedra y silencio
Francisco estaba enfermo y atravesaba una experiencia espiritual intensa. La tradición sitúa allí la recepción de los estigmas. No necesitamos inventar diálogos para reconocer lo que la hoja testimonia: Francisco escribió una oración y la entregó a un hermano que necesitaba consuelo.
Cuando los adjetivos no bastan
La oración avanza mediante una sucesión de nombres: Dios es santo, fuerte, grande, altísimo, rey, trino y uno, bien, amor, caridad, sabiduría, humildad, paciencia, belleza, mansedumbre, seguridad, descanso, alegría, esperanza y vida eterna.
No es una definición fría. Cada palabra abre una ventana y ninguna pretende encerrar a Dios. La repetición “Tú eres” convierte la teología en respiración. Francisco no habla de sí mismo ni explica su experiencia; dirige toda la atención a Dios.
Una oración hecha de Biblia y memoria
Los nombres tienen ecos de los salmos, la liturgia y la Escritura. Francisco no cita para demostrar erudición. Las palabras que había rezado durante años se reúnen en una alabanza personal. La tradición recibida se vuelve voz propia.
La paradoja más franciscana tal vez sea llamar a Dios “humildad”. El Altísimo no es imaginado como poder distante, sino como quien se inclina, se entrega y se acerca.
La mano que escribió
La hoja permite encontrarnos con la escritura material de Francisco: trazos irregulares, abreviaturas y una forma humilde de ocupar el pergamino. Los especialistas distinguen sus líneas de las anotaciones de fray León. No es una copia medieval cualquiera, sino un testimonio autógrafo excepcional.
¿Por qué la bendición está al otro lado?
León habría pedido una palabra de consuelo. Francisco escribió la bendición bíblica de Números 6 y añadió el nombre del hermano. Después llenó el reverso con alabanza. El don une dos movimientos: mirar enteramente a Dios y bendecir concretamente a una persona.
Esta hoja no debe confundirse con la Carta a fray León, otro autógrafo conservado en Spoleto. Ambas muestran cercanía, pero son objetos distintos.
Una oración para escuchar despacio
Puedes rezarla sin apresurarte. Tras cada “Tú eres”, guarda una respiración. No busques entender todos los nombres a la vez. Deja que uno te encuentre: belleza, paciencia, descanso, esperanza. La hoja del Alverna recuerda que alabar no es ignorar el dolor; es descubrir que el dolor no ocupa todo el horizonte.
Fuentes para este manuscrito
- Orden de los Frailes Menores — Oraciones de san Francisco — texto de las Alabanzas entre los escritos auténticos.
- Basílica de San Francisco — la chartula — contexto del objeto conservado en Asís.
- Francis of Assisi: Early Documents, vol. 1 — edición y estudio académico.
- Números 6 — bendición sacerdotal escrita para fray León.
La hoja, las manos y la relación entre ambas caras están firmemente documentadas. Los detalles interiores de la escena del Alverna siguen siendo contemplativos.

