Francisco acompaña a fray León mientras lee una pequeña nota junto a una lámpara en una ermita de piedra
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Libro V · Los escritos · Manuscrito 09

La carta a fray León

Una nota del tamaño de una mano: Francisco transforma una larga conversación en el camino en libertad, confianza y una puerta siempre abierta.

El pergamino mide apenas 125 por 55 milímetros. Es más pequeño que muchos celulares. No tiene dibujo, sello ni título solemne. De un lado, diecinueve líneas apretadas; del otro, nada. La escritura es insegura, a veces casi tropieza. Y precisamente por ser tan pequeño, este trozo de piel preparado hace ocho siglos nos permite acercarnos mucho a dos personas.

Una de ellas es Francisco. La otra es fray León, su compañero, secretario y amigo.

Esta no es la famosa bendición que comienza pidiendo que el Señor bendiga y guarde a León. Esa bendición está en una hoja diferente, la Chartula de La Verna, junto a las Alabanzas al Dios Altísimo. Aquí tenemos otro objeto y otra ocasión: una nota de consejo que hoy se conserva en la catedral de Spoleto.

El papel no cuenta dónde estaban los dos. Pero el propio texto recuerda una conversación mantenida «en el camino». Podemos imaginar polvo, piedras y pasos; no podemos afirmar qué camino era, en qué estación del año estaban ni qué había preguntado León. Lo que sobrevivió fue la respuesta breve.

Un original, no solo una copia

La mayoría de los escritos de Francisco llegó hasta nosotros mediante copias hechas por escribas. Eso era normal. Un texto importante pasaba de un códice a otro, y cada copia podía presentar pequeñas diferencias. La nota a León es extraordinaria porque los estudiosos la reconocen como autógrafa: fue escrita por la propia mano de Francisco.

Su letra no es bella como la de un copista profesional. El investigador puede observar el trazado de las letras, la manera de ocupar el espacio y las correcciones. La caligrafía pertenece al tipo sencillo que aprendía alguien que sabía escribir, pero no vivía del trabajo de escritura. Giulia Ammannati describe una ejecución fatigada y una alineación difícil. Esto concuerda con los últimos años de Francisco, cuando la enfermedad de los ojos y otros padecimientos volvían más pesada cada tarea.

Por esa razón, se considera muy posible una fecha posterior a 1224, probablemente entre 1225 y 1226. Es una conclusión paleográfica, es decir, basada en el estudio material de la escritura. En la nota no hay una fecha que diga «escribí hoy».

También aparecen pequeños retoques de fray León. El compañero parece haber repasado ciertas letras para hacerlas más claras. Esto vuelve el objeto aún más conmovedor, pero debemos decirlo con precisión: no es una página intacta que cayó ya terminada desde el pasado. Es una hoja usada, guardada y cuidada.

«Como una madre»

Francisco comienza llamando hermano a León. Poco después, dice que le hablará como una madre. El cambio es pequeño y poderoso.

En los escritos franciscanos, la maternidad no es un adorno sentimental. En la Regla para las ermitas, algunos hermanos desempeñan el papel de madres y otros, durante cierto tiempo, el de hijos. En la Regla no bulada, se invita a los frailes a amar y alimentar a los demás aún más de lo que una madre cuida a su hijo. La imagen significa atención concreta, paciencia y responsabilidad.

Francisco no dice: «Soy tu jefe y ya lo decidí todo». Tampoco abandona a León con una frase fría. Ofrece consejo con afecto. Es una autoridad que desea ayudar al otro a reconocer el camino ante Dios.

León parece estar inquieto. No sabemos exactamente por qué. Tal vez buscaba tomar una decisión, tenía escrúpulos —ese temor a equivocarse incluso cuando se desea hacer el bien— o simplemente quería escuchar de nuevo el consejo. Cualquier explicación más detallada sería una hipótesis. La nota permite entrever la necesidad de orientación; no revela el problema.

La libertad de quien quiere seguir

El centro de la carta sorprende. Francisco no entrega una lista. Le dice a León que haga aquello que le parezca mejor para agradar al Señor Dios y seguir sus huellas y pobreza.

Esto no significa «haz cualquier cosa». Hay tres luces para discernir: agradar a Dios, seguir a Cristo y elegir la pobreza evangélica. La libertad nace dentro de esa dirección. León no recibe licencia para huir del Evangelio; recibe confianza para actuar sin depender de una nueva respuesta para cada paso.

Es posible percibir un cambio en el propio manuscrito. La construcción del texto parece haber recibido ajustes mientras Francisco escribía. Los estudiosos debaten cómo leer algunas intervenciones y cuál fue la secuencia exacta. Sin embargo, la forma final abre espacio para la decisión de León.

Tal vez ese sea el motivo por el que la pequeña nota sigue siendo actual. Muchas veces deseamos que una persona santa resuelva todo por nosotros. Sería más fácil recibir una orden clara, cumplirla y después decir: «Yo solo obedecí». Francisco ofrece algo más exigente: una conciencia ante Dios, acompañada de afecto y confianza.

La delicadeza de la obediencia

Consejo que no aprisiona

La carta no encierra a León en una jaula espiritual. Le da dirección y, al mismo tiempo, espacio para crecer. Obedecer, aquí, no es dejar de pensar. Es aprender a elegir bajo la luz del Evangelio.

«Si lo necesitas, ven»

Después de ofrecer libertad, Francisco añade una última frase. Si León necesita ir hasta él por causa de su alma o en busca de otro consuelo, y si quiere ir, que vaya.

No hay contradicción. Primero: «Tú puedes decidir». Después: «Mi puerta sigue abierta». Una amistad madura no vuelve dependiente al amigo, pero tampoco desaparece cuando él aún necesita ayuda.

Es importante no convertir esta línea en un diálogo teatral que no poseemos. No sabemos si León fue de inmediato a buscar a Francisco, si guardó la carta en el hábito o si lloró al leerla. Sabemos que la conservó. Ese gesto material dice mucho: entre tantos objetos frágiles que podían mojarse, quemarse o perderse durante los viajes, la nota sobrevivió.

Siglos más tarde, aparece vinculada a Spoleto. La historia completa de cada traslado no está perfectamente esclarecida. Los registros y estudios permiten seguir su presencia, pero hay intervalos en los que el recorrido del objeto no puede narrarse paso a paso. La honestidad histórica también significa dejar una habitación a oscuras cuando no tenemos la llave.

Dos hojas que no deben confundirse

Fray León guardó al menos dos testimonios materiales asociados directamente con Francisco. La semejanza de los destinatarios causa confusión:

  • la Carta a fray León, hoy en Spoleto, resume un consejo dado en el camino y termina ofreciendo consuelo;
  • la Chartula, hoy en Asís, lleva de un lado las Alabanzas al Dios Altísimo y, del otro, la bendición destinada a León.

Los dos objetos son autógrafos vinculados a la intimidad entre los compañeros. Pero no son el anverso y el reverso de una misma hoja. No necesariamente fueron escritos en el mismo lugar ni el mismo día. Mezclarlos borraría precisamente aquello que los hace especiales.

En la Chartula, la tradición de La Verna y las señales materiales cuentan una historia de oración y bendición. En la carta de Spoleto, la voz es la de alguien que continúa una conversación. Un objeto dice: «El Señor te bendiga». El otro dice, en esencia: «Busca lo que mejor te conduzca a Dios; y, si todavía me necesitas, ven».

Una letra cansada y viva

Mirar el facsímil es diferente de leer una edición impresa. En la edición, las líneas quedan rectas y las palabras, limpias. En el pergamino, la mano se hace visible. Hay vacilación, falta de espacio, letras reforzadas. La fragilidad física no disminuye el contenido; le da cuerpo.

Francisco no era un personaje que vivía solamente en frescos. Le dolía el ojo. Se le cansaba la mano. Tuvo que encontrar un pequeño trozo de pergamino y registrar lo esencial. Tal vez alguien preparó la pluma; tal vez no. No lo sabemos. Lo que podemos afirmar es que escribir le costó esfuerzo.

Esto cambia nuestra manera de escuchar la carta. No se trata de una frase fácil lanzada por alguien que estaba cómodo. Un hombre enfermo emplea sus pocas fuerzas para impedir que un hermano permanezca atrapado en la indecisión. Elige palabras de confianza.

Lo que la nota enseña sin decidir por nosotros

El texto es breve, pero no es una fórmula para tomar decisiones. No responde qué escuela elegir, cómo resolver una pelea ni cuándo cambiar de trabajo. Sería un error arrancarlo de su mundo y usarlo como un oráculo.

Ofrece algo más profundo. Primero, una decisión cristiana debe mirar a Dios y las huellas de Jesús. Segundo, la pobreza no es solo falta de cosas: es libertad ante la posesión, el poder y la necesidad de controlarlo todo. Tercero, una persona puede buscar consejo sin entregar a otra la responsabilidad por su vida. Por último, quien aconseja debe dejar abierta la posibilidad de acoger nuevamente.

León recibió pocas líneas. El lector moderno quizá espere un tratado. Pero la amistad ya había hecho la parte más larga: ellos conversaron en el camino. La carta no sustituye el caminar; conserva su núcleo.

Hay documentos enormes que nos dejan lejos de quien los escribió. Este casi cabe entre dos dedos y nos coloca junto a una lámpara. Ocho siglos después, todavía logramos escuchar la voz cansada de Francisco diciéndole a un hermano inquieto: sigue el bien que reconoces ante Dios. Y, si necesitas consuelo, ven.

Pergamino y testimonios

Fuentes de este capítulo

  1. Carta a fray León — Museo de los CapuchinosTexto latino y traducción al portugués. Permite comprobar la brevedad, el saludo, el consejo y la invitación final.
  2. Giulia Ammannati — La lettera autografa di Francesco d’Assisi a frate LeoneEstudio paleográfico. Analiza las medidas, la letra, la datación probable y las intervenciones de León.
  3. Autografi dei Letterati Italiani — ficha del manuscrito de SpoletoCatálogo científico del autógrafo. Ubicación, descripción material y retoques identificados.
  4. CapDox — The Writings of Saint Francis of AssisiEdición histórica de acceso abierto de los escritos, útil para la comparación textual y la tradición editorial.
  5. Colección facsimilar de los autógrafos franciscanosDistingue materialmente la Carta de Spoleto de la Chartula conservada en Asís.
  6. CapDox — cronología de Francisco, Clara y las fuentesContextualiza los últimos años de Francisco y la datación cautelosa de los escritos.

Cómo leer este capítulo: el contenido de la nota, sus dimensiones y su carácter autógrafo están documentados. El camino se menciona en el propio texto, pero se desconocen el lugar y la pregunta de León. Las escenas de polvo, lámpara y lectura son ambientación literaria, no hechos registrados. La breve traducción presentada arriba es pastoral y propia, realizada a partir del texto latino.