Un camino de sencillez, valentía y amor

Entra en el mundo de san Francisco

Baja el ruido de afuera. Aquí, cada historia es una puerta para mirar a Dios, a las personas y a toda la creación con ojos nuevos.

Comenzar el camino
Desciende sin prisa

Prólogo

Antes de ser santo,
Francisco estaba buscando.

Francisco nació hace más de 800 años en Asís, una ciudad italiana. Era hijo de un comerciante rico, disfrutaba las fiestas, soñaba con aventuras y quería ser admirado. Parece el comienzo de la historia de un héroe. Pero su gran aventura no fue conquistar un castillo: fue aprender a amar.

Descubrió que una vida llena de cosas todavía puede sentirse vacía. Entonces empezó a hacer preguntas sencillas y valientes: ¿Quién me necesita? ¿Qué me pide Jesús? ¿Cuánto es suficiente para vivir bien?

Lee sin prisa. Algunas historias no solo piden ser entendidas: piden ser vividas.

Cinco caminos

Elige una puerta

Pintura sacra de Francisco acogiendo con ternura a un hombre pobre en un camino cerca de Asís

Cuando el miedo encontró la compasión

Libro I · La vida

La alegría que el dinero no puede comprar

c. 1181

Un niño llamado Giovanni

Su padre lo llamó Francesco, “el francés”. Su familia vendía telas finas y vivía cómodamente. Francisco aprendió música y poesía y tomó gusto por las fiestas. Era generoso, pero aún no sabía qué hacer con su vida.

1202

La guerra rompe el sueño

Francisco fue a la guerra en busca de gloria. Terminó prisionero y enfermo. Meses de silencio hicieron nacer una pregunta: si la fama desaparece tan pronto, ¿qué vale de verdad la pena buscar?

El cambio

El abrazo que venció el miedo

En aquella época, las personas con lepra eran expulsadas de las ciudades. Francisco les tenía miedo. Un día se acercó a un enfermo y lo trató como hermano. Después escribió que lo amargo se volvió dulce. Su corazón comenzó a cambiar.

1206

Sin armadura ni riquezas

Francisco devolvió a su padre hasta la ropa que llevaba. No quería odiar el dinero; quería la libertad de no ponerlo nunca por encima de las personas. Empezó a reparar pequeñas iglesias y a cuidar a quienes habían sido olvidados.

Para Francisco, el mundo no era algo que se pudiera poseer.

Era una familia que había que cuidar.
Pintura sacra de Francisco orando ante Jesús crucificado en la pequeña capilla de San Damián

Libro II · Francisco y Jesús

Reconstruir comienza por dentro

La tradición cuenta que, mientras oraba en la capilla de San Damián, Francisco oyó a Jesús llamarlo a reparar su casa. Al principio reunió piedras y arregló paredes. Después comprendió algo mayor: también las personas pueden reconstruirse con amor, verdad y esperanza.

Descubre el Evangelio vivido

El Evangelio con pies y manos

Cinco enseñanzas para practicar

Francisco no quería limitarse a hablar de Jesús. Quería que su vida explicara lo que creía.

  1. I

    Comienza por la paz

    Antes de intentar ganar una discusión, intenta comprender. La paz no huye del problema: entra en él sin aumentar el odio.

    Inténtalo hoy: escucha a alguien hasta que termine.
  2. II

    Elige lo suficiente

    No todo lo que podemos comprar necesita ser comprado. Cuando usamos menos, abrimos espacio para agradecer, compartir y respirar.

    Inténtalo hoy: regala algo bueno que no uses.
  3. III

    Ve a un hermano o una hermana en quien sufre

    Francisco se acercó a las personas que su sociedad apartaba de la vista. Aprendió que nadie pierde su dignidad.

    Inténtalo hoy: no dejes a nadie solo en el recreo, el trabajo o la mesa.
  4. IV

    Cuida nuestra casa común

    Para Francisco, el sol, el agua, los animales y las plantas no eran objetos. Eran hermanos y hermanas porque todo viene del mismo Creador.

    Inténtalo hoy: cuida una pequeña parte de la creación.
  5. V

    Actúa primero

    Las palabras hermosas son semillas. Las acciones son el agua. La bondad se hace visible cuando sale de la boca y llega a las manos.

    Inténtalo hoy: haz algo amable sin contárselo a nadie.

Libro III · Oraciones

Una pequeña capilla en medio del día

Elige lo que tu corazón necesita. Respira despacio. No tienes que sentir nada especial: solo estar presente.

S

Señor, gracias por la luz de este nuevo día. Dame ojos atentos para reconocer a quien necesita cuidado, manos dispuestas a ayudar y un corazón sencillo que no pase de largo ante lo importante. Que lleve paz adonde vaya. Amén.

Oración original inspirada en la espiritualidad franciscana

La conocida oración que empieza “Señor, hazme un instrumento de tu paz” expresa bellamente el espíritu franciscano, pero apareció siglos después de Francisco. Él no la escribió.

El Cántico de las criaturas

Una canción que llama hermano o hermana a todo

Cerca del final de su vida, enfermo y con poca vista, Francisco compuso un cántico de gratitud. En él, el sol es hermano, la luna es hermana, el agua es humilde y preciosa, y la tierra nos sostiene.

Hermano SolHermana LunaHermana AguaHermano FuegoMadre Tierra

Francisco no adoraba la naturaleza. Alababa al Creador con la naturaleza. Cuando todo se convierte en don, cuidar deja de ser solo una obligación y se vuelve gratitud.

Pintura sacra de los primeros frailes franciscanos caminando juntos al amanecer por las colinas de Asís

Libro IV · Franciscanos

Una fraternidad que atravesó los siglos

Otros jóvenes vieron cómo vivía Francisco y preguntaron: “¿Podemos ir contigo?”. Nació una fraternidad. No eran perfectos. Aprendían mientras caminaban, servían y volvían a empezar.

Frailes Menores
Hombres consagrados que viven en fraternidad, oración y servicio.
Clarisas
La comunidad iniciada por santa Clara, amiga y compañera espiritual de Francisco.
Orden Franciscana Seglar
Mujeres y hombres laicos que viven el espíritu franciscano en sus familias y profesiones.
Juventud Franciscana
Jóvenes que hacen de la fraternidad, la fe y el cuidado de la creación una forma de vida.
Dos frailes conservan una antigua hoja de pergamino a la luz de una lámpara de aceite

Libro V · Los escritos

Las palabras que permanecieron

Reglas, cartas, consejos, alabanzas y un cántico atravesaron ocho siglos sobre hojas frágiles. Ahora el antiguo archivo está abierto.

Entra en el libro de los manuscritos

Mapa del camino

Una vida en ocho momentos

Nace en Asís

Crece entre telas finas, canciones y sueños de caballería.

Guerra y prisión

La derrota rompe sus planes y abre nuevas preguntas.

Conversión

Acoge a los enfermos y ora en San Damián.

Primeros hermanos

El pequeño grupo recibe la aprobación del papa Inocencio III.

Clara inicia su camino

Nace la comunidad que conocemos como las Clarisas.

Encuentro en Egipto

En medio de una cruzada, Francisco conversa con el sultán al-Malik al-Kamil.

Monte Alverna

En oración profunda, recibe las marcas de las heridas de Cristo.

El canto final

Muere cerca de la Porciúncula, llamando hermana incluso a la muerte.

Símbolo Tau con un ave y una rama de olivo

El camino continúa en ti

La paz comienza en lo pequeño.

En escuchar. Una disculpa. Un vaso de agua. Un árbol cuidado. Una persona que deja de ser invisible.

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