El joven Francisco despierta en una habitación de Spoleto mientras una línea de luz atraviesa su armadura y continúa hacia el camino
← Índice de la vida

La vida de san Francisco de Asís · Capítulo III

Cuando la vida cambia de rumbo

Francisco intentó retomar el camino de la gloria. En una noche de Spoleto, una pregunta abrió ante él un camino diferente.

El mundo perdió su brillo

Después de la prisión en Perugia, Francisco regresó a Asís muy enfermo. Su cuerpo necesitaba recuperarse, pero algo también había cambiado por dentro.

Cuando finalmente pudo salir de casa, miró los campos y las colinas que siempre había conocido. Antes, aquel paisaje podía llenarlo de alegría. Ahora parecía diferente. Los colores estaban allí. El sol seguía saliendo. Pero Francisco no conseguía sentir el mismo entusiasmo.

Esto les ocurre a muchas personas después de una experiencia difícil. El mundo sigue en su lugar, pero nosotros ya no estamos en el mismo lugar por dentro.

Todavía no sabía explicar lo que buscaba. Solo sabía que las fiestas, las telas y los antiguos planes ya no eran suficientes.

El sueño que parecía una respuesta

Francisco no abandonó de inmediato la idea de ser caballero. Quizá pensó que el primer intento había salido mal porque eligió la guerra equivocada. Tal vez una nueva misión podría borrar la vergüenza de la derrota.

En aquel tiempo, un importante comandante llamado Gualterio de Brienne reunía hombres para luchar en el sur de Italia. Francisco decidió unirse a ellos.

Los relatos antiguos cuentan que, antes de partir, soñó con un palacio lleno de armas, escudos y signos de caballería. Una voz decía que todo aquello le pertenecería a él y a sus compañeros.

Francisco interpretó el sueño de la manera que más coincidía con sus deseos:

— Por fin seré un gran príncipe.

Es fácil hacer eso. Cuando deseamos mucho algo, podemos escuchar solamente la parte de un mensaje que coincide con nosotros.

No toda puerta brillante nos lleva al lugar que imaginamos. A veces, la luz nos llama a mirar de otra manera.

Una nobleza que ya estaba en él

Francisco preparó ropa costosa, caballo y equipo. Quería presentarse como alguien digno de luchar junto a los nobles.

Pero, en el camino, encontró a un caballero empobrecido. El hombre tenía el título que Francisco deseaba, pero no tenía ropa adecuada. Entonces Francisco le entregó sus propias prendas elegantes.

El gesto es importante. Incluso cuando todavía buscaba la gloria, era capaz de percibir la necesidad de otra persona. La transformación no comenzó borrando todo lo que había en él. Comenzó conduciendo su generosidad en una dirección nueva.

Francisco creía que la nobleza estaba en el título. Su gesto ya mostraba una nobleza más profunda.

Una noche en Spoleto

El viaje continuó hasta Spoleto, una ciudad situada a unos cincuenta kilómetros de Asís. Francisco comenzó a sentirse mal y se detuvo para descansar.

Imagina una habitación sencilla. Paredes de piedra. La armadura colocada a un lado. El caballo descansando en algún patio. Una pequeña llama luchando contra la oscuridad.

Francisco estaba entre el sueño y la vigilia cuando escuchó una voz que preguntaba adónde pretendía ir. Contó su plan: dirigirse a Apulia y conquistar honores como caballero.

La voz hizo entonces una pregunta:

“¿Quién puede hacer más por ti: el señor o el siervo?”

— El señor —respondió Francisco.

Y la voz continuó:

“Entonces, ¿por qué abandonas al señor para seguir al siervo?”

Francisco no recibió en aquel instante un mapa completo de su vida. Recibió solamente la luz suficiente para el siguiente paso.

— Señor, ¿qué quieres que haga?

— Vuelve a tu tierra. Allí se te mostrará lo que debes hacer.

La valentía de volver

A la mañana siguiente, Francisco volvió el caballo en dirección a Asís.

Regresar no era sencillo. Había anunciado sus planes. Había comprado equipo. Se había despedido como alguien que partía hacia una gran conquista. Ahora llegaría incluso antes de la batalla.

Algunas personas podrían pensar que había renunciado por miedo. Otras podrían reírse. Pero existe una valentía que avanza y otra que cambia de rumbo cuando comprende que está en el camino equivocado.

Los relatos medievales dicen que Francisco regresó alegre, esperando descubrir lo que Dios le mostraría. Eso no significa que ya lo comprendiera todo. La alegría y la incertidumbre pueden habitar en un mismo corazón.

Sabía adónde volver. Todavía no sabía para qué volvía.

El silencio comienza a hablar

En Asís, Francisco intentó seguir con sus amigos. En una fiesta, fue elegido otra vez líder del grupo. Los compañeros recorrieron las calles cantando, pero él se quedó atrás, sumido en sus pensamientos.

Cuando le preguntaron si pensaba casarse, respondió que había encontrado una esposa más bella y noble que cualquier otra. Sus amigos imaginaron a una mujer. Más tarde, los biógrafos interpretarían esa respuesta como una referencia a la vida de pobreza que abrazaría.

Pero Francisco todavía estaba al comienzo.

Empezó a buscar lugares silenciosos. Oraba en cuevas y pequeñas iglesias cercanas a Asís. A veces llevaba a un amigo, que esperaba afuera mientras él entraba solo.

Allí no había público. No había música de trovadores. No había certeza.

Había una persona que aprendía a escuchar.

Lo que nos enseña esta noche

Cambiar de rumbo no vuelve inútiles los pasos anteriores. La prisión enseñó a Francisco que la guerra no era una canción. La enfermedad mostró que la comodidad no podía responder todas las preguntas. El camino hasta Spoleto lo llevó al lugar donde finalmente pudo escuchar.

A veces, reconocer un error es el comienzo de una vida más verdadera.

No necesitamos ver todo el camino. Necesitamos ser honestos ante la luz que ya recibimos.

La vigilia de Spoleto

Enciende la pregunta.

Francisco no recibió todas las respuestas aquella noche. Recibió una pregunta capaz de iluminar el siguiente paso.

¿Quién puede hacer más por ti: el señor o el siervo?

La llama está esperando.

Para quienes desean profundizar

Fuentes de este capítulo

  1. Leyenda de los Tres CompañerosRelato medieval sobre los sueños, el viaje a Spoleto y el regreso a Asís.
  2. Francis and Clare: Where the Tradition BeginsContexto franciscano para comprender los relatos de conversión.

Los relatos se escribieron después de los acontecimientos y emplean lenguaje religioso. Cuando una motivación interior no puede comprobarse, la presentamos como interpretación, no como hecho.


Nota histórica: el sueño de Spoleto se narra en las primeras tradiciones biográficas franciscanas. Las palabras varían un poco entre versiones y traducciones, pero conservan la misma pregunta sobre servir al señor o al siervo. La fecha suele situarse entre 1204 y 1205.