Ante una puerta de Asís después de la lluvia, dos grupos rivales bajan sus herramientas mientras un fraile escucha y otros cuidan a un herido
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Libro II · Capítulo X

Perdonar y reconstruir la paz

La paz de Jesús no oculta la verdad ni abandona a quien fue herido: interrumpe la venganza y abre misericordia, justicia y protección.

Paz no es fingir que todo está bien

Jesús llama felices a quienes trabajan por la paz. Trabajar implica esfuerzo: escuchar, proteger, decir la verdad, reparar y detener la violencia. Una calma que obliga a la víctima a callar no es paz.

Cuando un hermano nos hiere

Mateo propone hablar primero en privado y ampliar responsablemente el acompañamiento si el daño continúa. El objetivo no es humillar, sino recuperar verdad y relación cuando sea posible.

Perdonar no significa llamar bueno al mal, olvidar por obligación ni renunciar a la justicia. Es dejar de alimentar la venganza y entregar a Dios el derecho de destruir al otro en nuestro corazón.

Cuando es necesario alejarse

La reconciliación no siempre exige proximidad inmediata. Ante abuso, amenaza o violencia, hay que buscar un lugar seguro, adultos confiables y autoridades responsables. Los límites pueden ser una forma de amor a la vida.

No devolver el golpe

Pablo pide vencer el mal con el bien. Esto no es pasividad. La no violencia puede denunciar, proteger, organizar, documentar y resistir sin copiar el odio que combate.

“El Señor te dé la paz”

Francisco afirma en el Testamento que el Señor le reveló este saludo. Sus hermanos debían cruzar el mundo sin pleitos. La paz era una forma de presencia, no una consigna vacía.

Cuando hubo conflicto entre el obispo y el alcalde de Asís, las fuentes relacionan la reconciliación con una estrofa del Cántico sobre quienes perdonan por amor. Los detalles deben leerse con prudencia, pero la intuición es clara: la canción debía convertirse en puente cívico.

La paz se reconstruye como un muro después de la lluvia: piedra a piedra. Una disculpa sincera, una reparación concreta, protección para el herido y tiempo suficiente. No siempre vuelve la relación anterior, pero puede terminar la cadena del golpe.

Para guardar en el corazón

El perdón no borra la verdad; impide que la herida escriba el próximo acto.

Fuentes del capítulo

  1. Testamento — OFMEl saludo de paz.
  2. Mateo 18Corrección y perdón.
  3. Romanos 12Vencer el mal con el bien.