Francisco comparte un pan sencillo junto a una mesa de madera, bajo la tenue luz de una lámpara de aceite
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Oraciones inspiradas · Sencillez

Oración de la sencillez

Una oración inspirada en san Francisco de Asís para aquietar los excesos, agradecer lo pequeño y descubrir cuánto amor cabe en una vida sencilla.

A veces la habitación está llena y el corazón sigue buscando algo. Hay objetos, pantallas, mensajes, tareas, opciones y deseos por todas partes. Parece que tenemos que seguir el ritmo de todo. Si nos detenemos, tememos quedarnos atrás.

San Francisco de Asís descubrió una libertad diferente. No pensaba que las cosas creadas fueran malas. Al contrario: veía el sol, el agua, el fuego y la tierra como hermanos y hermanas. El problema comienza cuando queremos poseerlo todo y ya no logramos recibir nada como regalo.

Sencillez no significa despreciar lo bello, vivir sin alegría ni considerar hermoso el sufrimiento de quien carece de lo necesario. La pobreza impuesta es una injusticia y debe combatirse. La sencillez cristiana es una elección de libertad: usar las cosas sin permitir que ellas usen nuestro corazón; agradecer lo suficiente; compartir; abrir espacio para Dios y para las personas.

Esta oración es para los días en que hay demasiado ruido afuera, o adentro.

¿De dónde viene esta oración?

La «Oración de la sencillez» que aparece abajo es un texto inspirado en la espiritualidad franciscana, escrito especialmente para este portal. No es una oración auténtica de san Francisco y no debe presentarse como si hubiera salido de su pluma.

Se inspira en tres fuentes. La primera es el Evangelio, donde Jesús invita a sus amigos a observar las aves del cielo y confiar en el cuidado del Padre. La segunda es la vida de Francisco, que eligió la minoridad: estar entre los pequeños, depender de Dios y vivir como hermano, sin querer gobernarlo todo. La tercera es la encíclica Laudato si’. En ella, el papa Francisco explica que la sobriedad vivida con libertad no disminuye la vida; nos ayuda a apreciar a las personas, la naturaleza, el arte, el servicio y la oración.

Por eso, esta no es una oración para pedir «menos vida». Es una oración para pedir menos distracción y más presencia; menos acumulación y más gratitud; menos prisa y más amor.

Oración de la sencillez

Dios bueno,

cuando piense que lo necesito todo,

devuélveme la alegría de lo suficiente.

Cuando muchas voces compitan por mi atención,

enséñame a reconocer tu voz apacible.

Cuando compare mi vida con la de los demás,

hazme recordar los regalos que ya descansan en mis manos.

Dame ojos para la luz de la mañana,

oídos para la risa de quienes amo,

tiempo para el pan compartido

y reverencia por el agua que calma la sed.

Libérame del deseo de parecer más importante.

Que no necesite ganar toda conversación,

mostrar todo lo que hago

ni ocultar mis errores para ser amado.

Enséñame a decir «no lo necesito»

cuando una cosa prometa ocupar el lugar del amor;

y a decir «aquí estoy»

cuando una persona necesite compañía.

Dame valor para ordenar lo que está confuso,

devolver lo que no es mío,

cuidar lo que ya tengo

y compartir lo que puede servir a otra persona.

Que mi casa tenga una puerta acogedora,

mi mesa reserve un lugar,

mis palabras sean pocas y verdaderas

y mis manos estén libres para servir.

Hermano Jesús,

tú que naciste en un pesebre

y lavaste los pies de tus amigos,

enséñame la grandeza que se inclina.

Con Francisco, quiero dar gracias:

por el sol que no puedo guardar,

por el viento que no puedo atrapar,

por la tierra que no me pertenece

y por el amor que crece cuando se ofrece.

Quita de mí el exceso que asfixia.

Conserva en mí lo que da vida.

Y haz del espacio vacío

un lugar al que tú puedas llegar.

Amén.

Oración inspirada, escrita originalmente para el Portal São Francisco.

Cómo rezar esta oración

Elige un lugar cotidiano: la mesa de la cocina, el pie de un árbol, un banco o un rincón de la habitación. No es necesario preparar un escenario perfecto. Si puedes, deja el celular lejos durante unos minutos y pon ante ti una sola cosa sencilla: un trozo de pan, una hoja, un recipiente con agua o una vela segura.

Mira ese pequeño signo. Pregunta: «¿Qué regalo de Dios suelo recibir sin darme cuenta?» Lee la oración despacio. No tengas prisa por terminar. Después de cada fragmento, haz una pausa breve.

Al concluir, elige un gesto de sencillez. Puedes ordenar un cajón y separar algo bueno para donar; pasar una comida sin pantallas; reparar en vez de reemplazar; agradecer a alguien por una tarea que nadie ve; usar el agua con cuidado; escuchar a una persona sin mirar el reloj.

Si tienes poco porque te falta lo necesario, esta oración no dice que la injusticia sea buena. Pide ayuda y cuéntaselo a alguien de confianza. La comunidad cristiana está llamada a compartir para que nadie se quede sin pan, cuidado, casa o dignidad.

Un recipiente que todavía tiene espacio

Imagina un recipiente lleno hasta el borde. Si alguien vierte agua limpia, se desborda sin poder recibirla. Ahora imagina un recipiente con espacio. No está triste ni incompleto: está disponible.

El corazón también puede llenarse hasta el borde de preocupaciones, objetos, comparaciones y prisa. La sencillez no rompe el recipiente. Retira con delicadeza lo que impide recibir. Entonces descubrimos que una conversación puede ser una fiesta, que el pan tiene sabor, que un árbol ofrece sombra y que Dios ya estaba cerca.

El papa Francisco llama a esto «sobriedad feliz»: la capacidad de vivir mucho sin necesitar poseer cada vez más. San Francisco aprendió esta alegría al llamar hermanas a todas las cosas. No miraba la creación como dueño, sino como pariente. Quien recibe el mundo de esta manera lo cuida mejor y encuentra motivos para agradecer.

Hoy no necesitas vaciar toda tu vida. Basta con abrir un pequeño espacio. Dios sabe entrar por lugares pequeños.

Para conocer las fuentes

  1. Santa Sede — Laudato si’, números 222–224 — presenta la sobriedad, la gratitud y la alegría de vivir con poco como un camino cristiano de libertad.
  2. Santa Sede — Encuentro de oración por la paz en Asís, 27 de octubre de 1986 — recuerda la vida sencilla y austera de Francisco como imitación de Jesús.
  3. Santa Sede — Discurso a los Hermanos Menores Capuchinos, 14 de septiembre de 2018 — recomienda la oración sencilla, la cercanía y la reconciliación como rasgos del carisma franciscano.
  4. Biblia — Mateo 6,25–34, en el portal de la CNBB — Jesús invita a mirar las aves y los lirios y a confiar en el cuidado del Padre.